En 1924 Breton formula el primer manifiesto donde se definía el Surrealismo de la siguiente manera: “Puro automatismo psíquico por el cual se intenta expresar bien verbalmente o por escrito la verdadera función del pensamiento. Dictado verdadero en ausencia de todo control ejercido por la razón, y fuera de toda preocupación estética o moral”.
Aquí se ve la herencia del Dadá y la fundamentación en las teorías de Freud y el psicoanálisis, se proponen con ello abrir las puertas de la mente hacia lo irracional y despertar las fuerzas desconocidas del inconsciente humano para acceder a la esfera de lo mágico y conseguir la “liberación total del espíritu”, siendo la principal vía para alcanzar dicha liberación el automatismo psíquico.
El principal teórico del surrealismo, André Breton, apunta el objetivo central de este movimiento que surge en Francia en 1920, como una manera de “resolver las condiciones anteriormente contradictorias del sueño y la realidad”, recurriendo a diversos medios y propuestas para lograr este objetivo.
La precisión fotográfica en la representación pictórica de escenas desconcertantes y hasta ilógicas, la creación de extraños seres con base a objetos cotidianos, o el desarrollo de técnicas pictóricas para expresar el inconsciente, se multiplican entre los artistas surrealistas. Desmayados relojes posados en ramas de árboles, imágenes surrealistas creadas por Salvador Dalí o lunas enjauladas como canarios y alimentadas por estilizados y paradójicos seres, visión del mundo creada por Remedios Varo, por ejemplo, retan y cuestionan una realidad tangible y ortodoxa.
Las expresiones surrealistas, aunque figurativas, oscilan entre el sueño sereno y la fantasía de la pesadilla, que pone en el fiel de la balanza la interpretación subjetiva contra la realidad objetiva.
De Chirico, Dalí, Ernst, Magritte, Carrington, Varo, Miró, Chagall, Lam, Moore y Giacometti destacan como creadores de este estilo artístico.



